La esposa de un hombre de Connecticut que perdió la vida en un trágico accidente aéreo cerca del aeropuerto nacional Ronald Reagan en Washington D.C. el mes pasado ha comenzado a buscar justicia. Rachel Crafton ha presentado demandas contra la Administración Federal de Aviación (FAA) y el Ejército de Estados Unidos, reclamando 250 millones de dólares de cada uno por las supuestas fallas que llevaron a la fatídica colisión que costó la vida a 67 personas.
Las demandas se radicaron bajo la Ley Federal de Reclamaciones por Agravios, lo que es un paso previo necesario antes de poder presentar un juicio civil por muerte por negligencia en un tribunal federal. Según su abogado, Robert Clifford, esta acción busca establecer las bases para una futura litigación que señale a la FAA por su manejo del tráfico aéreo y al Ejército por su papel en la operación del helicóptero involucrado en el accidente.
Clifford ha señalado que hay preocupaciones graves sobre lo sucedido, afirmando que funcionarios federales han indicado problemas como la escasez de personal en la torre de control, el helicóptero volando más alto del límite permitido y fallas en la comunicación entre las aeronaves y el control de tráfico aéreo. Además, el abogado ha enviado cartas a American Airlines, Sikorsky Aircraft y Collins Aerospace, solicitando que resguarden cualquier evidencia relevante relacionada con el accidente.
En respuesta a la notificación de la demanda, el Ejército se abstuvo de hacer comentarios, indicando que por respeto a las familias de las víctimas y a la investigación en curso, no sería adecuado especular sobre posibles reclamaciones o litigios. La FAA también se negó a comentar sobre la situación.
El trágico evento tuvo lugar el 29 de enero cuando el vuelo 5342 de American Airlines, con 60 pasajeros y cuatro miembros de la tripulación a bordo, se aproximaba al aeropuerto. Al mismo tiempo, un helicóptero Black Hawk del Ejército estaba realizando un ejercicio de entrenamiento. Ambas aeronaves colisionaron y cayeron al río Potomac, resultando en la muerte de todos los ocupantes.
Este accidente se ha clasificado como el más mortal en Estados Unidos desde 2001. Según los investigadores, las lecturas de altitud del helicóptero podrían haber sido inexactas, lo que contribuyó a la tragedia. Además, un informe de la FAA indicó que el controlador de tráfico aéreo durante el incidente estaba manejando más tareas de las que normalmente se requieren en situaciones de este tipo.
Casey Crafton, la víctima, trabajaba como gerente de soporte técnico en el sector de aviación y era un dedicado padre de tres hijos. Su familia está luchando por entender las circunstancias que rodearon su trágica muerte, y su abogado enfatizó que merecen respuestas claras sobre lo ocurrido.


